martes, 27 de mayo de 2014

Crónica. Feria de San Isidro 2014

Nos invade el mal gusto

Por Paz Domingo

Hay una corriente invasora de mal gusto que está arrasando con la elegancia propia del ritual taurómaco. La chabacanería que definen a estilos y formas propios de camaradas, grupos, colectivos, ideologías y demás impulsos asociativos es un hecho catastrófico puesto que la ramplonería se impone y ahora asalta a lo más inalcanzable, por extremadamente diferente, que corresponde al mundo colorista y metódico que es el espectáculo de los toros. De todos es sabido, y también admirado, que la estética del ritual taurino es peculiar, única, asimétrica a todo y definida por parámetros de alta sofisticación. Es lo que la hace atractiva a aquellos artistas que perciben este preciosismo como un lugar poco común en el que buscan inspiración.

A esta genialidad estética y artística -que se ha sabido preservar desde hace siglos- puede quedarle un minuto de gloria. Así, pues, se puede hablar del mal gusto que poco a poco nos va a carcomer la exclusividad y nos meterá de cabeza en la vulgaridad universal. Y como no hubo lance bueno que llevarse a la boca, pues procede ensañarse un rato con tanta grosería, con la zafiedad de los desplantes, con las espontaneidades trasladadas del fútbol, con los compadreos a la vista de todos, con las malas artes defensivas, con los comentarios divulgativos para enseñar el toreo al revés, con la ponderación de la mediocridad…

Es bochornoso que estos tres jovenzuelos tan bien preparados, tan llenos de promesas, tan ricos de ilusiones, no supieran aportar un poco de técnica para ponerse de frente y por derecho antes tres juanpedros nobletones, carretones y dulzones que se salvaron de la criba que hicieron a la ganadería titular de Guadaira. Es afrentoso que ninguno de los tres pudiera resolver con elegancia y criterio las posibilidades de genio y algo de casta de los otros tres novillos de Montealto, pues los tres animales se fueron inéditos al desolladero con nefastas y sanguinolentas estocadas en los lomos y con el orgullo de saber estar por encima del mal gusto.

Todo el mundo entiende que no se debe cargar las tintas sobre las actuaciones de estos muchachos, entre otras cosas por educación. Pero es que el mal gusto rebasa lo admisible. La mercadotecnia postiza y ruin -en la que son educados- ha hecho de ellos seres engreídos en la nada. Los tutores -que empeñan sus desvelos para que estos jóvenes florezcan en el escalafón- son tan insaciables que les trae sin cuidado si estos chicos tienen capacidad de defenderse delante de un toro. Una buena enseñanza debe partir siempre de la verdad y aunque -a nadie parece importarle mucho este asunto- está claro que tampoco nadie se interesará por las mentiras. Y, sobre todo, el buen gusto, la torería, queridos torerillos, es algo que no se aprende. Se tiene, o no se tiene. Si se tiene, mejor que mejor. Si no se tiene, se respeta. Que no es poco.

Plaza de toros de Las Ventas. Madrid. 26 de mayo de 2014
Decimoctavo festejo de la Feria de San Isidro 2014.
Tres novillos de Guadaira (titular en los carteles) y tres de Montalvo para los novilleros Román (que sustituía a Martín Escudero), Gonzalo Caballero y Posada de Maravillas.


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